Tembló… seguimos adelante

Más allá de la “grilla”

 

Los días siete y 19, dos terremotos devastadores sacudieron al país, especialmente en la región del centro. Las redes sociales, la televisión, los periódicos llevaron la información a todo el territorio mexicano, un profundo sentimiento de dolor, el dolor de la muerte, se extendió y desgarró la conciencia nacional, contagiando inclusive a gran parte de América Latina y del mundo en general, sobre todo en los países occidentales, a la par con una gran demostración de solidaridad.

No hay a quien culpar, ni a la mafia del poder ni a la mafia del joder,  cada uno de los mexicanos, en la medida de sus posibilidades nos hemos solidarizado con nuestros hermanos en desgracia, sea con ayuda material, plegarias o, los aptos para ello, con labores de rescate en el lugar de los hechos, salvo, claro uno que otro inadaptado de los que nunca están de acuerdo con nada. No sintamos remordimientos por nada ni por nadie.

La fuerza de la naturaleza se manifestó una vez más en contra de los mexicanos como ya lo ha hecho en diversas ocasiones, como sucedió por ejemplo hace 32 años, el 19 de septiembre de 1985, cuando en la capital del país, entonces Distrito Federal, murieron miles de compatriotas bajo los escombros de cientos de edificios que se derrumbaron.

También como ha sucedido con los devastadores huracanes, estos sí, consecuencia dudosa para muchos, del cambio climático del cual en diversas proporciones y formas, todos tenemos culpa, sea por acción o por omisión, y los cuales cada vez son más intensos y frecuentes.

De frente a estos fenómenos, los mexicanos, que por generaciones hemos luchado contra la adversidad, hemos ido templando un carácter fuerte, resistente, que causa inclusive admiración en la opinión pública del extranjero.

Los mexicanos no pedimos ni necesitamos compasión, lo que debemos hacer es reflexionar acerca de nuestras realidades y las posibilidades de seguir siendo cada vez más fuertes, para planear mejor nuestro futuro, un futuro de grandeza.

Y es que los mexicanos, como pocos pueblos, hemos vivido durante siglos, es decir, por generaciones, enfrentando a la adversidad, sea por los fenómenos naturales, por imposición de otras naciones, como fue la colonización, o por la perversidad de malos gobernantes, de la maldad de empresarios especuladores u alguna otra razón, que no han mermado nuestra fortaleza.

Por siempre, hasta hoy, seguimos siendo un pueblo solidario, optimista, de una inmensa fe en el futuro, aunque, es justo decirlo, estamos pasando por una difícil etapa de pérdida de confianza en nuestras instituciones, consecuencia del actuar de malos funcionarios, falsos políticos que se están apoderando del patrimonio del pueblo mexicano de manera impune.

Estamos en vísperas de renovar los poderes federales, municipales y legislativos, oportunidad inmensa de sanear nuestras instituciones, proteger los recursos que nos quedan y que todavía son muchos, suficientes para reconstruir al país, para labrarle un mejor futuro a nuestros descendientes, lo que nos permitirá conservar y acrecentar nuestro orgullo de ser mexicanos.

Confiemos en nosotros mismos, con la fe firme de que los que hoy son dolores, lo que hoy son malas noticias una tras otra, mañana serán recuerdos, dolorosos, pero recuerdos al fin, experiencias superadas y vislumbremos un México mejor, donde la corrupción y la impunidad sean tan solo eso, un recuerdo. Y si la naturaleza nos vuelve a golpear, nos volvemos a levantar, que chingaos, nunca dejemos de luchar, México es grande.

Esperamos sus opiniones a los teléfonos 81 5-36-37, 044 981 818 2484 ó e. mail Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.