Campeche y Cuba; unidos por un legado

“Cuba es el sueño de los que murieron

por darle libertad, y la esperanza

de los que nacen por hacerle justicia”.

Elda C.R.

 

Su obra

Recientemente visité La Habana, Cuba, para asistir al curso posgrado El Periodismo de José Martí, en calidad de becaria del Instituto Internacional de Periodismo, a partir de la gestión realizada por el Comité de Solidaridad con Cuba en Campeche, creado por el extinto Carlos Reyes Alpuche, y dirigido actualmente por Carlos Lenin Reyes Lezama, que desde hace varios años ha permitido que periodistas campechanos viajen a la Isla con el objetivo de profesionalizarse y capacitarse.

Como parte del programa educativo conocí de primera mano el legado histórico, la literatura y el trabajo periodístico del Apóstol de Cuba, nacido el 28 de enero de 1853 y considerado uno de los próceres del Movimiento de Independencia Cubano en 1895, donde fue asesinado por españoles el 19 de mayo.

Faltaría espacio para describir cada una de sus obras escritas en prosa, poesía, lingüística y narración a través de los cuales, expresaba sus inquietudes, pensamientos y sentimientos cargados de un amplio sentido ético, humanista, fiel a sus principios morales que transmitía su pasión por alcanzar la libertad para su pueblo y el grado de conciencia para instaurar una “República” distinta a partir de una “Guerra de Amor” donde el sentimiento más sublime del hombre predominara por encima del conflicto y el capitalismo.

Su periodismo

Para hablar del periodismo de Martí tenemos que remitirnos al uso de géneros periodísticos como la crónica y el artículo de opinión, con los que, logró captar la atención de los aristócratas y letrados de su época quienes veían en Martí, al líder, escritor y comunicador patriótico con una clara intencionalidad; convencer a sus lectores de sumarse a su causa.

Para lograrlo, el héroe de la revolución cubana fundó el periódico PATRIA el 14 de abril de 1892, que se convirtió en el principal medio de difusión de la ideología del Partido Revolucionario Cubano (PRC), donde se podían encontrar boletines, análisis comparativos con otros países, el pensamiento de ilustres intelectuales simpatizantes del PRC, las cartas redactas por Martí, discursos, ensayos, hasta anuncios publicitarios, cuyos ejemplares se encuentran actualmente bajo el resguardo del Centro de Estudios Martianos, donde hicimos un recorrido por sus áreas.

Fiel a su estilo y sus conocimientos adquiridos de abogacía y filosofía y letras, logró a mi juicio, combinar la crónica, el periodismo de investigación y de opinión, conceptos que en su época no existían como tal, pero los escribía a la perfección con mensajes claros que encontrarían eco en otros países donde incluso logró desempeñarse como diplomático.

Entre 1880 y 1890 Martí obtuvo renombre en América con sus artículos y crónicas que enviaba a diversos periódicos: La Opinión Nacional, de Caracas, Venezuela; La Nación, de Buenos Aires, Argentina, y El Partido Liberal, de México. Fue corresponsal para diferentes publicaciones latinoamericanas y un escritor del viejo New York Sun, convirtiéndose en el primer columnista hispano en este país para un periódico en idioma inglés.

Durante su estancia en Caracas fundó la Revista Venezolana, de la que pudo editar solo dos números por no aceptar escribir temas religiosos, a pesar de tener una fuerte formación laica Martí estaba en contra de las desviaciones de los grupos religiosos.

En nuestro país en la Revista Universal publicó numerosos artículos enfocados al debate entre la iglesia y el gobierno. Tuvo cercanía con Porfirio Díaz, quien presuntamente le entregó 20 mil dólares para ayudar en la guerra de independencia de su país, aunque terminó decepcionado del Porfiriato y vio con buenos ojos la llegada de Benito Juárez, al poder. Como pionero de los columnistas hispanos esbozó la misión de los periodistas latinos de hoy.

Sus frases

Uno de los principales atractivos de la pluma de José Martí, que, hasta la fecha cautiva a sus lectores, son los poemas y aforismos (frases), en los que Martí desahogaba buena parte del caudal de inspiración que le generaba la pobreza, la desigualdad, el amor, los abusos contra los campesinos a quienes con la guerra pretendía retribuirles sus tierras y la abolición de la esclavitud.

Quién no ha memorizado una frase de Martí: “Hay tres cosas que cada persona debería hacer durante su vida: plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro”. Quién no ha leído un poema: “Cultivo una rosa blanca en junio como en enero para el amigo sincero que me da su mano franca. Y para el cruel que me arranca el corazón con que vivo, cardo ni ortiga cultivo; cultivo una rosa blanca”. Su libro “La Edad de Oro” dirigido al público infantil con el objetivo de transmitir en los pequeños el amor, el conocimiento y la justicia, es uno de los ejemplares que sigue vigente en el público cubano.

La Habana

Llegué a La Habana con la idea de encontrar la ciudad en ruinas como me lo habían dibujado quienes la conocieron hace varios años. Fue tal mi sorpresa al ver enormes edificios restaurados, algunos antiguos dañados por los años, pero con una vista agradable, sus principales espacios emblemáticos embellecidos como el Capitolio, el Museo a José Martí, la avenida Los Presidentes, la Plaza de la Revolución, la Catedral, y el Malecón Habanero en franca remodelación que muy pronto se convertirá en otro atractivo para los turistas, entre otros sitios tradicionales.

Luego de las clases no podía dejar de visitar esos lugares representativos, al ver la movilidad de cubanos y turistas de todas las nacionalidades abarrotando las calles de La Habana Centro y La Habana Vieja. Cuba no es la misma del siglo XIX.

La Habana es un centro comercial donde puedes encontrar desde una pizza hasta un refresco de Cola que producen los cubanos. Hay una estricta cultura vial, no existen topes, no es común encontrar un OXXO porque los productos que en México tenemos al por mayor, en Cuba son escasos y a precios elevados como una botella de agua de medio litro equivalente a 2 CUC cubanos (38.07 pesos), por ejemplo.

La amabilidad de su gente es una de sus principales cualidades que contrasta con las carencias que padecen desde hace 56 años debido al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el gobierno de Estados Unidos, que todavía se aferra a continuar viendo a Cuba como enemigo.  Hoy en día México y Cuba fortalecen lazos de hermandad, diplomáticos, comerciales y añejos vínculos de amistad luego de 13 años de ausencia y alejamiento.

Fin del curso

Al finalizar el curso posgrado impartido por el reconocido catedrático Pedro Pablo Rodríguez López, doctor en Ciencias Históricas, ganador de numerosos premios, últimamente del Premio Nacional de Investigación Cultural 2017, recibí el Diploma firmado por la Embajada y fui invitada a dar palabras de despedida en el famoso monumento construido al ideólogo cubano.

Concluí el curso posgrado junto a mi compañera becaria Yamily Cambranis, satisfecha por cumplir el objetivo y pensativa al confirmar los desafíos a los que se enfrentan los cubanos todos los días, lo cual me llevó a reflexionar que, en México estamos en “la gloria” pero en el fondo, compartimos algunas circunstancias.

Al pueblo cubano no hay que conocerlo mucho para saber su amor por su tierra por su historia por su identidad y por sus héroes más importantes como Fidel Castro y José Martí, efigies que las encuentras por toda La Habana.

Un pueblo noble que lucha todos los días por salir adelante y enfrentar las adversidades impuestas, en el que se anida como en el pueblo mexicano, sus ganas de triunfar hasta ver la luz de la libertad y la igualdad.

Gracias Cuba.

“Mejor sirve a la Patria

quien le dice la verdad”.

José Martí