Los símbolos mayas y sus rituales necesarios recuperarlos

“Simbolismos en rituales Mayas” y “Astros en la Cultura Maya” se intitularon las conferencias magistrales que impartieron el antropólogo Gaspar Cahuich Ramírez y la profesora en historia maya Cesia Chuc Uc, respectivamente y en la que se destacó la importancia de los símbolos en los rituales mayas, “a veces incompletos por las nuevas costumbres”, y la necesidad de recuperar las numerosas aportaciones a través de la enseñanza “que se han humillado ante del sistema educativo, mismo que ha oprimido a las enseñanzas de las tradiciones originales”.

Los conferencistas participaron dentro de las actividades que el grupo maya Campeche A.C., realizó como parte de las actividades por el año nuevo maya, en la que destacaron que “los detalles y herencias que enriquecen el origen maya están quedando en el olvido”.

Cahuich Ramírez resaltó la importancia de los símbolos mayas. “Todo gira en torno a los números y la vida, el existencialismo de los ancestros mayas basados en el cosmos, pero sobre todo en la creencia que hay una explicación numérica para todo aquello que tiene que ver con las costumbres.

“Los números y los colores tienen una esencia significativa en los proverbios mayas y la concepción de cómo se hicieron, cómo se hacen y cómo se harían las cosas a partir del origen de la vida, del pasado, el presente y el futuro para actuar en consecuencia y dar continuidad a lo que los mayas ya habían predicho antes que las ciencias actuales revelaran supuestos conocimientos de primer mundo, misterios que los mayas vieron, plasmaron y que hoy sirven como base para estudios y teorías sobre la posibilidad de cosmovisiones”.

“Para los mayas –detalló--, la representación de un humano se hacía con un árbol o integrante de la naturaleza, la representación más importante es, fue y será el ceibo, mismo que conlleva en su concepción la importancia de dos números que giran en la cosmología de los ancestros de origen, el 9 y el 13, todo gira en torno a estos símbolos numéricos y de concepción”.

Recordó que los mayas a los puntos cardinales los representan en colores, “tiene mucho que ver en la colocación para que los espíritus a los que se veneran reconozcan el camino a seguir”. El este es rojo, el oeste negro, norte blanco y el sur es amarillo.

Cahuich Ramírez dijo que se encontraban en la finalización del Uayeb, que son los cinco días en donde no se tiene la certeza si ya terminó el año viejo maya y comenzó el nuevo, el 5134.

Destacó la importancia del saber y de recuperar las enseñanzas que los ancestros mayas han dejado en mensajes casi ocultos, de la necesidad de analizarlos y descifrarlos.

La profesora en historia maya Cesia Chuc Úc, durante su conferencia “Astros en la Cultura Maya”, destacó las numerosas aportaciones que realizaron, como la creación de un calendario, de nombrar constelaciones y muchos más “que se tienen que recuperar, no como parte de una costumbre, sino como una enseñanza diaria a las nuevas generaciones, pues se han humillado ante las nuevas ilustraciones del sistema educativo, mismo que ha oprimido a las enseñanzas de las tradiciones originales”.

“La luna sin duda es uno de los astros con mayor importancia para nuestros ancestros, pues ejercía poder en la vida, representaba una luz de energía vital para la tierra y sobre todo para la naturaleza, misma que siempre ha sido arraigada a la vida”.

“Las enfermedades, los malestares, los nombres propios, los astros e incluso sus fenómenos estaban nombrados directamente de lo que veían que sucedía antes, durante y después de dichos fenómenos astrológicos”.

De la misma manera está ligada a la vida de la naturaleza, ya que se hace mención del agua con la que se alimentan los árboles y plantas. Cuando mandaban a alguien a podar alguna planta tenían el cuidado de no hacerlo durante la luna llena e incluso su método de plantación se marcaba de acuerdo al creciente de la luna porque era cuando menos carga magnética tenía el agua y la tierra la absorbía por completo, hoy los cultivos se hacen y se desarrollan en tiempos diferentes.

Finalizó mencionando que actualmente, no hay manera de que los maestros den estas enseñanzas a los jóvenes y los niños, si los hay, son docentes que no quieren aprender más para derramar dichos conocimientos y solo quieren quedar con lo que hay en los libros de texto y eso no es suficiente para continuar heredando conocimientos que no los tienen otras culturas madres, mucho menos la complejidad de la lengua étnica y sobre todo, los avances científicos que estos tenían, muy adelantados para su tiempo.