De frente a la crisis

Como el lobo, llegó la crisis económica muchas veces anunciada e inclusive usada como razón o pretexto para las alzas de precios, recortes presupuestales y otras acciones de carácter financiero y económico que muy pocos entendemos, pero que a todos, de alguna u otra manera, nos afecta, a unos más y a otros menos, pero, insisto, a todos.

El paraíso prometido todavía no llega, en tanto, en opinión de los conocedores, se rompen o deterioran los medios productivos de la Nación y millones de mexicanos seguimos comiendo atole con el dedo consolados porque reciben su ayuda los “viejitos” que bien ganado lo tienen y se despilfarran recursos públicos para vagos, clientela electorera.

En el nivel estatal, la titularidad del ejecutivo se renovó este mes de junio que termina, al solicitar licencia Alejandro Moreno Cárdenas para ir por la presidencia del comité ejecutivo nacional del Partido Revolucionario Institucional (PRI), en una intensa campaña a lo largo y ancho del país, lo que a decir de los conocedores, se trata de un mero trámite, pues el triunfo ya lo tiene asegurado por su arraigo entre la militancia, fruto del trabajo partidista de muchos años.

Queda al frente de los destinos de nuestra entidad el licenciado Carlos Miguel Aysa González con un férreo respaldo popular y un rico cúmulo de experiencias que garantían que Campeche seguirá caminando por los senderos del éxito y por ello, creciendo en grande, lo que no deja de implicar un renovado y sólido esfuerzo para manejar el timón en estos tiempos de crisis.

Al parecer, la preocupación principal del mandatario es reprogramar algunas obras, consecuencia de la limitante de recursos que, hace todo lo que puede, para que afecte lo menos posible a la entidad, al tiempo que trabaja para la presentación ante la soberanía del pueblo campechano el cuarto informe de labores de la presente administración, documento que, se espera, habrá de delinear además los derroteros por los que habremos de transitar los campechanos en los próximos años.

El país está cayendo en una especie de parálisis financiera, las inversiones están detenidas, la gente del pueblo ya no tiene liquidez más que para lo indispensable y, ojalá nunca llegue el día en que ni para ello tengan, pues los productos básicos cada día alcanzan mayores precios sin que haya estímulos en cuanto a incrementos salariales o programas de asistencia social con adecuadas metodologías que lleguen a quienes más lo necesitan y no se repartan a capricho o a ciegas.

En cuanto a las clases económicamente pudientes, esos por años, por generaciones han disfrutado de la abundancia y lo seguirán haciendo, sobre todo, si sus capitales son cuantiosos o viven y lucran al amparo del poder público, buscando y encontrando cobijo por sus relaciones o complicidades con quienes por décadas siguen detentando el poder como el Chapulín, brincando de un partido o cargo público a otro, sin más mérito que saber cómo y dónde tranzar el dinero.

México y en especial los campechanos, sin embargo, somos más grandes que nuestros problemas, muchas crisis hemos superado a lo largo de nuestra historia y en esta ocasión no debe de ser la excepción, el trabajo y la unidad de todos permitirá, sin duda, salir de este “bache” para continuar por el camino de la superación, delineando un mejor destino para las nuevas generaciones. No perdamos la fe.

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