IMSS, decepción, miedo y carencias

Muy lamentable lo que está ocurriendo en el IMSS, las carencias que enfrenta, que vulnera un mandato constitucional de proporcionar atención médica de primera a los mexicanos, que no está por demás recordar pagan, con una buena parte de su salario, la existencia de ese instituto que atiende hoy de manera pésima, sin calidad humana a millones de mexicanos.

No entiendo el porqué de esas carencias y de la malísima atención médica, claro está salvo honrosas excepciones de doctores, enfermeras y personal administrativo, y del afán de las autoridades de ocultar lo inocultable, pese a lo que digan el presidente Andrés Manuel López Obrador, los delegados estatales, los directores de los hospitales y todos lo que de alguna manera están involucrados con esa institución que nació con un noble y humanista fin, que enarbola el símbolo de un águila protegiendo un ser, una nueva vida, pero que hoy simboliza la decepción y el miedo de los trabajadores.

Todos, a excepción de lo que he mencionado líneas arriba, saben de la grave carencia de medicamentos que padece el IMSS, y en general todo el sistema nacional de salud, de las malas decisiones del gobierno que orilló a esa crisis, donde no hay otras opciones más que paracetamol para paliar el dolor, donde no hay gasas, catéter o tapón heparinizado para poder realizar las transfusiones sanguíneas, entre muchas otras cosas.

Es triste, doloroso y desesperanzador que cuando acudes al IMSS por una inestable o mala salud, no se reciba la adecuada atención por la que el trabajador paga y sea objeto de burla, de olvido y en ocasiones sentenciado a muerte.

Ocurren en el IMSS Campeche gravísimos problemas, que su delegado Jorge Méndez Vales, oculta y trata de minimizar cada vez que hay una denuncia pública. Con bombardeo publicitario de eventos intrascendentes en ese instituto crea cortinas de humo y evade hacer frente a esas infames deficiencias, como bien lo pudiera ser la falta de aire acondicionado en los niveles superiores de las clínicas.

Pero lo más grave radica que incluso las personas que han cito citadas, dadas de alta e internadas para ser operadas quirúrgicamente, después de días, sí incluso de hasta semanas –como el caso de doña María, originaria de Escárcega, que si nos autoriza después la daremos a conocer--, son ingresas a la sala de operación pero después, de horas de estar en un llamado presunto “seguimiento”, sean sacadas del lugar y les dicen que serán reprogramadas para la operación.

Una burla para el dolor de esas personas, pues acuden al IMSS, con el temor fundado de una mala operación, para encontrar solución a su deteriorada salud, pero en lugar de ello encuentran burla, sarcasmo y olvido de muerte.

Y los argumentos: no funcionan los quirófanos, no hay anestesia, no hay oxígeno, no hay tal o determinado equipo especializado que los doctores, los anestesiólogos y demás personal que interviene en una cirugía, por menos grave que sea, requieren de manera obligada. Ellos, los profesionales de la salud, quieren realizar su trabajo pero en la mayoría de los casos se les atan las manos y pues ahí que quede… “la operación se pospone, será otro día, la vamos a reprogramar para dentro de 20 días o un mes”.

Santo Pantaleón, ¿y la emergencia, la ayuda urgente por la que fueron al IMSS? De verdad que así no queda otra que orarle a San Pantaleón por la demeritada salud, quizá haga el milagro.

La carencia de camas es terrible. Lastimoso ver en el área de urgencias la cantidad de gente que es “amontonada” ahí por la falta de un espacio en el área de ingresos. Pero cómo va a existir ese espacio, si derechohabientes han denunciado que las han tenido ahí por días y semanas, casi secuestrados, pues incluso cuando el paciente decide retirarse, pedir su alta, se le hace firmar un documento que libera de toda responsabilidad a ese instituto. “Adiós, que le vaya bien, que mejore”, les dicen burlonamente.

¿Dónde está ese equipamiento de alta tecnología, nuevos espacios y remodelación integral que la delegación en Campeche se anunciaron se pusieron en servicio: cinco salas quirúrgicas de Campeche y Ciudad del Carmen?.

Se tuvo y se prometió rescatar al sistema de salud de calidad de décadas pasadas. En el IMSS es urgente esa reconquista. No permitamos que el águila de vida, su estandarte, se vuelva un buitre de muerte. Hagamos algo, al menos no quedarnos callados ante tantas deficiencias y el nulo actuar de las autoridades.