45 Aniversario de Antorcha, fiesta del pueblo organizado

El 13 de octubre se realizará el tercer evento masivo como parte de los festejos del 45 Aniversario del Movimiento Antorchista Nacional. Acudirán más de 60 mil Antorchistas de los cinco estados del Sureste mexicano; Campeche participará con cinco mil antorchistas.

Pero la fiesta no es solamente de estos cinco mil campechanos, ni de los 60 mil que proyectamos reunirnos en el estadio Zoque Víctor Manuel Reyna de Tuxtla Gtz., Chiapas, sino de los más de tres millones de antorchistas de todo el país. Este es solamente el tercero de seis eventos que se habrán de realizar este año, y los dos primeros fueron un rotundo éxito.

Pero representa mucho más que eso y me atrevo a destacarlo para ayudar a la comprensión de quienes, sin ser antorchistas, se den cuenta de algún modo de esta celebración y tengan la duda honesta acerca de quiénes y por qué celebran este Aniversario de Antorcha.

El nacimiento de Antorcha Campesina, como se llamó primero el Movimiento Antorchista Nacional o Antorcha Revolucionaria, marcó desde el principio su genio y figura que le distinguirán hasta el día de su inevitable desaparición: Antorcha nació para defender a los pobres contra las injusticias de los poderosos. Desde el principio, el primer acto social que realizaron los futuros antorchistas, entonces ya agrupados en pequeño número alrededor del Ingeniero Aquiles Córdova Morán, fue la defensa de un humilde campesino que estaba siendo abusado por los caciques del lugar. Sólo, sin conocimiento de las leyes, abrumado por la ignorancia y la falta de dinero ante un poder que se alzaba tan inmenso y poderoso como despiadado e inconmovible. Nada tenía este humilde campesino, para enfrentar semejante poder que lo avasallaba y oprimía.

Y esta era la realidad fatal de nuestro querido país. Antes de Antorcha, no existía ninguna fuerza social respetable que hiciera suya la tarea de defender a los marginados, a los humildes que carecen de recursos económicos, amigos influyentes, relaciones públicas o simplemente una potencia organizada legal que les represente. Y debo decir que los fundadores de Antorcha buscaron hasta el cansancio y con avidez que no podemos comprender hoy nosotros, ese amparo entre las fuerzas ya existentes, pero, oh decepción, no encontraron ningún poder, organización, partido ni agrupación a la cual pudieran acudir los pobres. No existía, los desamparados lo estaban en todos los terrenos y no había modo de acudir a nadie, no hubo quien escuchara al pueblo.

Esto hubiera sido más que suficiente para desanimar al más decidido y abnegado activista social que entrase en los intrincados terrenos de la vida política mexicana, con sus muy honorables intenciones de defender lo indefendible. Y más todavía si encontrase como obstáculo la más soberbia y violenta oposición de los beneficiarios de la pobreza, de quienes se han hecho ricos a costa de convertir en pobres a las grandes masas trabajadoras y que siempre han estado dispuestos a defender su posición del mismo modo en que la lograron, sin ningún escrúpulo de por medio.

Pero Antorcha era ya, precisamente por ello, una necesidad histórica, y encontró en sus fundadores el genio, la templanza, la inteligencia y el valor para enfrentar ese vacío en medio del cual se encontraron: “No existe una organización del pueblo trabajador siendo tan necesaria. Entonces, hay que crearla”.

Pero, ¿cómo?, ¿qué tipo de organización o fuerza?, ¿con que propósitos?... no hubo mucho que discutir ante la realidad evidente: una organización hecha por los pobres para la defensa de los pobres, en contra de la pobreza, suficientemente poderosa para ser capaz de realizar semejante tarea.

El quehacer de Antorcha, desde entonces es, pues, organizar y educar al pueblo trabajador para que sea capaces de defenderse ante los poderosos y combatir unidos a la pobreza hasta desterrarla del planeta. Por supuesto que en esta tarea solamente caben los humildes y los que se una a su causa, pero estos son la inmensa y aplastante mayoría de los mexicanos.

Han sido 45 años de trabajo incansable que ya cuenta con grandes logros, algunos verdaderamente heroicos, en eso de educar y organizar al pueblo trabajador, y de lograr con su fuerza mejores condiciones que le permitan llevar una vida más humana y digna, trabajo que nunca ha abandonado su virtud originaria y fundamental de lealtad a toda prueba a los intereses de las grandes masas, aunque es más lo que falta por hacer que lo que se ha avanzado.

Pero ese es nuestro signo, ese es nuestro objetivo y es por eso que me atrevo a decir que estos 45 años los están celebrando, aunque no los sepan o entiendan aún, todos los pobres del país, es una fiesta del pueblo trabajador y son cada vez más los mexicanos que van entendiendo esta realidad (realidad que tratan de ocultar y hasta de sofocar los poderosos del país), y día día son más los que se van sumando a la gran obra antorchista de convertir a los trabajadores mexicanos en una fuerza política poderosa capaz de transformar para bien (para bien del pueblo), la realidad política mexicana.

Auguro, por ello, otro rotundo éxito al evento de los antorchistas del Sureste el 13 de octubre en Tuxtla Gutiérrez, y a los otros que faltan. Estoy convencido también que, a pesar de la negra y nauseabunda campaña de ataques y calumnias contra la organización del pueblo, es ya inevitable que Antorcha Campesina llene ese vacío que se encontró al nacer y que le dio razón de existir, que la defensa de los humildes cuenta ya con esta potencia para ampararle sin temor y sin condiciones, y que sabrá llevarle a buen puerto en este tránsito hacia un futuro mejor, al lado de sus hermanos del pueblo trabajador.

Esto es lo que realmente representa este 45 Aniversario de Antorcha, es la fiesta del pueblo organizado, es la fiesta de todo aquel que quiera hacer todo lo necesario para defender a los humildes, acabar con la pobreza y lograr un futuro mejor para todos, con trabajo, salud, educación, arte, cultura, deporte, ciencia, bienestar y alegría para todos, y no solamente para unos cuantos.

¿Quién se suma a esta fiesta?, ¿quiénes nos quieren acompañar en esta celebración?, ¿quiénes son los que coinciden con esto y se suman al agasajo? Los invitamos a todos, todos los que así lo quieran, caben, y serán recibidos con los brazos abiertos, los brazos de millones de mexicanos que ya estamos decididos a alcanzar el futuro y que nada ni nadie nos lo va a arrebatar. Te invito a celebrar con nosotros.

 

*Javier Martínez Jaramillo, vocero estatal del Movimiento Antorchista de Campeche