Culiacán y la paranoia política

Creo que falta mucho por saberse y decirse de los terribles sucesos del 17 de octubre en las calles de Culiacán, Sinaloa. Son diversas y hasta contradictorias las informaciones de los sucesos. Soy de la idea que la ausencia de una versión oficial definitiva no es deficiencia sino omisión interesada del Gobierno Federal, a quien parece no convenirle que se sepa la verdad.

López Obrador ya admitió alguna vez, ante millones de espectadores, que miente cuando lo considera “necesario”. “Andrés Manuel López Obrador reconoció que, por estrategia y para cuidarse de los conservadores, no reveló que durante el inicio de la lucha contra el huachicol, la mitad de las estaciones del país se quedaron sin combustible y que… ‘Yo no dije cuando la crisis (de desabasto) que llegamos a tener reservas de gasolinas sólo para una semana” (Proceso, 28 de mayo de 2019). Hay estudios serios que dicen que en promedio el presidente dice cinco mentiras diarias en su mañanera. Ya es conocido, pues, que miente, aunque afirme flemático y grave “yo no miento”.

Si esto es así, como lo es, pareciera vano o de locos analizar la información de Culiacán buscando alguna lección útil. Pero hay cosas que son evidentes o ya se saben a ciencia cierta, y puesto que es casi seguro que la versión oficial no llegue o llegue con “piquete de ojo”, me parece que hay cosas que sí se pueden y se deben decir ya.

En mi respetuosa opinión, es mala, pésima, la “critica” de los políticos e intelectuales de la derecha (y de casi toda la “oposición”) en contra del Presidente. Es torpe pues el caso realmente amerita crítica severa y profunda que, independientemente de sus detalles, deja en efecto, además y para su contento, muy mal parado al Gobierno Federal (que no a las fuerzas armadas). Pero ellos lo desperdician, dejan escapar la gran oportunidad de demostrar su verdadero patriotismo y hasta su superioridad intelectual y humanista respecto a quienes metieron al país en ese horror y el escándalo que le sigue, solo porque no pueden contener ni disimular sus ansias por desprestigiar al Presidente, único sostén de la cuatro-te, sin quien, en efecto, la sarta de arribistas que le rodean (y que él ha protegido) no podrían sostener al Frankenstein que es Morena y se les cae en segundos su castillo de naipes. Pero, en vez de hacerlo y ganarse la simpatía del pueblo, le hacen gordo el caldo al Presidente.

Es peor, mucho peor, la defensa de los personeros de Morena; algún menos alucinado de dentro debiera decirles “no me ayudes compadre”. En su tumultuosa “defensa” (los poderosos siempre han prohijado y mantenido lambiscones, pero nadie como la 4T), lo que sí demuestran, sin duda y sin necesidad, es que su verdadera y única preocupación no es la población de Culiacán, ni el pueblo bueno y sabio, ni primero los pobres, ni la Patria, sino el prestigio del Presidente y lo que de él dicen las encuestas de opinión (¿será que ya se dieron cuenta que sin él no son nada?). Tampoco intentan contener ni disimular su monomanía defensiva que los hace abalanzarse, tropezar con afectadas e hipócritas argucias de “humanismo”, y escupir fantásticas y majaderas historias, en las que lo que menos importa es la verdad. Cualquier babosada es buena si presenta a Obrador como santo, héroe y casi mesías; me ahorro el vomitivo trago de presentar algún espécimen de la zalamería, perjurio del que no se salvan ni sus mejores intelectuales, y confirmo que todos hacen evidente, casi absoluto, que la de la 4T es solamente “estrategia para alcanzar (y preservar) el poder político que consiste en apelar a prejuicios, emociones, miedos y esperanzas del público para ganar apoyo popular, mediante el uso de la retórica, la ignorancia inducida y la propaganda política”, como dijera Aristóteles en su Política, en la que explica con lógica estricta que ésta es una “forma corrupta o degenerada de la Democracia” que lleva a la institución de un gobierno tiránico... de unos que gobiernan en nombre del pueblo. Y el genio del estagirita fue profético, pues en la historia posterior, todas las dictaduras que han sido crecieron a partir de este tipo de aberraciones o, paradójicamente, proclamando contra gobiernos supuestamente emergidos de este modo. Vade retro me Satana.

La 4T tiene el poder, ¿por qué no, mejor, gobiernan con democracia?, porque no quieren, prefieren y creen que basta con cuidar la imagen impoluta de Obrador para preservarse en el poder. Además, tienen bajo control el dinero público para comprar consciencias. ¿En serio creen que les van a alcanzar los ahorros de la criminal y mal llamada “austeridad republicana” para comprar suficientes votos todo el tiempo? Su demagogia es muy burda y terminará surtiendo el efecto contrario, los mexicanos no somos niños de pecho, y la confianza que le tuvieron (los que la tuvieron) a las promesas de la cuatro-te se acaba inevitablemente con el incumplimiento; a la mentira descubierta le sigue la ira.

Con todo respeto para unos y otros, pues también son ciudadanos y podrían jugar un papel importante en la verdadera (¡pero verdadera!) transformación del país, para bien: dejen de “ver” a través de sus odios e intereses electorales, olviden un rato la guerra escatológica, en aras del bien general de la Nación, por un momento (solo un momento, el suficiente para razonar), dejen de pensar en las elecciones solamente. Desespera ver tanta inteligencia desperdiciada, atrofiada por lo que parece una paranoia política, mientras la nación avanza a pasos de gigante hacia un abismo cuyo fondo no podemos ahora imaginar.

En medio de tan espeso ambiente, la luz que ayuda a ver el asunto en medio de las tinieblas ha sido la que arrojó en Tijuana el domingo 20 de octubre el Maestro Aquiles Córdova Morán, quien no por nada es líder moral e intelectual de la organización popular más grande y mejor estructurada del país, monolito al que ni la demagogia, ni la amenaza, el insulto, la agresión a lo largo de 45 años, ni la represión, ni la cuatro-te, han logrado hacerle ni lo que el aire a Juárez. El Maestro dijo ahí, honesto, lúcido, valiente, y con auténtica preocupación por el país: 1) Fue correcto evitar el baño de sangre que se anunciaba terrible, aunque para ello se abortara el operativo; 2) Este, mal planeado y peor ejecutado, contradice la estrategia de seguridad obradorista y demuestra que él ni quiere ni sabe hacer este tipo de acciones; 3) El problema principal no es su estrategia de seguridad, sino que tuvo que mal hacer ese operativo porque se lo exigieron los poderosos del norte, que tienen inmensos intereses económicos de por medio, exigencia que López Obrador no pudo desoír; 4) Eso es resultante y prueba de que todo el problema del narcotráfico y sus horrores son males exportados hacia México desde los Estados Unidos, donde están los verdaderos beneficiarios y promotores; 5) Por ello, la verdadera solución a ese problema NO se alcanzará nunca si no logramos antes la independencia política y económica del poderoso imperio yanqui.

Los “intelectuales” de derecha y de la autonombrada “izquierda” nunca sabrán reconocer la importancia y lo valioso de la opinión del Maestro, pues por encima de su honestidad intelectual, de su amor por la patria y hasta de su rivalidad electorera, coinciden en su temor febril, aún más paranoico, hacia él y hacia su organización popular, ¡otra vez las elecciones solamente!, ¿y la verdad?, ¿y los intereses superiores de la nación y del pueblo mexicano?, ¿será que todos ellos se quedarán en ese limbo político? (digo, los que aún no han caído y sin remedio en el infierno). El tiempo lo dirá. Mientras, esto pareciera perfilar ya los dos bandos verdaderos en esto de la búsqueda de la verdadera transformación de México, y es el pueblo trabajador el que hará mover el fiel de la balanza. Y conste que no estoy haciendo referencia a las elecciones… solamente.

 

*Javier Martínez Jaramillo, vocero estatal del MAC