Cierre por 45 Aniversario en el Azteca, epicentro de la dignidad y gallardía del pueblo trabajador de México

Esta va ser la tercera vez que el Movimiento Antorchista Nacional llene el estadio Azteca, ¿por qué es diferente este evento con respecto a los anteriores?, porque las circunstancias en que se realiza son notoriamente diferentes a las anteriores.

Antorcha nació como necesidad, como una respuesta urgente a la pobreza y marginación del pueblo pobre, para ayudar al pueblo humilde a tener voz y fuerza. Antorcha es el pueblo organizado. La calumnia contra los dirigentes es pretexto para engañar al pueblo que no nos conoce y evitar que se sumen a nuestra causa. Los que ya nos conocen saben bien que los líderes NO son lo que los calumniadores dicen y que los programas y gestiones NUNCA han sido para enriquecer a ningún líder, sino para la gente, a la que siempre les llega DIRECTAMENTE de las dependencias, pero gracias a las gestiones y a la lucha de la gente, sin las cuales NO llega y nunca llegaba en efecto, hasta que la gente se organizó y luchó. El crecimiento de Antorcha es el fortalecimiento de la organización del pueblo trabajador.

En este proceso de desarrollo, cuando celebramos nuestro 30 Aniversario llenamos el Auditorio Nacional, con 10 mil antorchistas de todo el país, y fue entonces un éxito monumental. Para los 35 años, nos lanzamos al Coloso de Santa Úrsula, con cerca de 135 mil antorchistas, en un único acto central de festejo proeza que ni entonces ni después alguien ha podido igualar, además de Antorcha (ni el cierre de campaña de López Obrador en 2018 ni el “AMLOfest”, con la Diosa de la Cumbia y Belinda y todo, lograron llenarlo como lo ha hecho Antorcha).

En el 40 Aniversario nos propusimos un salto audaz y lo cumplimos con un amplio margen a favor: de 600 mil antorchistas pensados, reunimos 950 mil en 33 eventos, con la consigna de llenar los foros más importantes de cada estado y un acto final en el estadio más grande del país. Sin embargo, hubo otra diferencia aún más importante, el contenido fundamental del mensaje en nuestro 40 aniversario: si el estado no quiere emplear su poder para hacer menos injusto el reparto de la riqueza en México, para hacer un poco más justa a nuestra nación y menos lacerante la pobreza, entonces Antorcha se dará a la tarea de crecer mucho, lo suficiente, para exigírselo o para luchar por la vía institucional por ese mismo poder, para hacer con él lo que la actual clase política no quiere hacer. Y desde entonces esa consigna es la guía de nuestras acciones de lucha contra la pobreza; el 40 Aniversario fue un parteaguas en la evolución de Antorcha.

En este 45 Aniversario, hemos realizado eventos regionales que han sido también un inocultable éxito, y aún el de la Región Sureste lo fue, aunque no se haya realizado la concentración final en el estadio Víctor Manuel Reyna, debido a la represión del Gobierno Federal, ya que fueron decenas de miles los antorchistas que se integraron a la preparación del evento y a su modo, festejaron el 45 Aniversario. El evento de cierre en el estadio Azteca no será menos.

La diferencia de este radica en que se realiza en medio de una campaña liquidacionista de la clase poderosa en contra de la organización del pueblo, campaña que cuenta con el descarado y soberbio apoyo directo del poder federal encabezado por el Presidente Andrés Manuel López Obrador, con toda la premeditación, alevosía y ventaja que eso representa y con el uso indiscriminado de los recursos públicos para costear esta negra campaña en contra de la misma población civil.

Los intentos del Presidente por destruir a las organizaciones sociales y a las fuerzas sociales que puedan representar un contrapeso a su poder o someterlas a su arbitrio no ha tenido medida, recurre a lo que sea necesario y adquiere cada día más características de sectarismo y represión, sometiendo a sus “aliados” a su voluntad con la amenaza de cerrarles la llave del presupuesto y otorgando este a capricho solamente a quienes se le sometan y le besen los pies. Muchos oportunistas comedidos le han besado algo más que los pies y se ofrecen comedidos a hacerle el trabajo sucio (nunca fue tan adecuado el adjetivo) y sirven de mastines a los corrompidos intereses del poderoso actual. A los insumisos, amenaza institucional y metainstitucional, ante la cual la Constitución se ha vuelto papel remojado y las leyes sirven solamente como garrote en manos del soberbio mandatario y tanto organizaciones como líderes, medios de comunicación, organismos y hasta representantes de los poderes “independientes”, han ido doblando, impotentes, las rodillas ante el todopoderoso. Los últimos reductos de aguante ante la humillación y al sometimiento cada vez son menores, muy honrosas y valientes excepciones, que hoy se convierten en el símbolo de la dignidad y la resistencia.

No reprochamos a los sumisos su docilidad, pero los diferenciamos destacadamente de los lambiscones oportunistas, sabemos bien que un pueblo sometido lo está fuera de su voluntad, la cual espera ansiosa la oportunidad de redimirse y les hacemos el llamado a no quedarse de rodillas, a forjar un movimiento de unidad en contra del sometimiento a construir esa oportunidad y no esperarla con la cabeza baja.

En este marco, Antorcha Campesina, que ha resistido orgullosa y heroicamente la embestida, encarna la última línea de defensa no solamente del pueblo trabajador al que expresamente representa, sino de todos los mexicanos dignos y hasta a los que contra su voluntad han tenido que agachar la cabeza, pero esperan la oportunidad de levantarla nuevamente para ya no volverla a agachar nunca. Es el momento de la unidad que nos dará la fuerza para acometer la tarea, por la dignidad propia y por el destino de la patria de todos. Todo eso simboliza el evento que los antorchistas realizaremos el 21 de diciembre en el Coloso de Santa Úrsula, que será el sábado el epicentro de la dignidad y gallardía del pueblo de México.

*Javier Martínez Jaramillo, Vocero estatal del movimiento Antorchista de Campeche