La salud y el bienestar de los mexicanos y la organización del pueblo

Los servicios de salud pública nunca han sido gratuitos, deficientes o muy deficientes, pero no gratuitos. Bien dice el secretario de Salud en el Estado de Chihuahua, Enrique Grajeda: “Nada es gratuito, comenzando por ahí, nada cae del cielo, a alguien le cuesta, en este caso el costo es al erario en el área de salud y de ahí sale el costo de los medicamentos y las atenciones médicas. Van a salir (los gastos) del erario, de impuestos”. Pero habría que enfocar correctamente esta verdad, para que no sirva solamente para justificar el hecho de que se quiera cobrar una “cuota de recuperación” por ellos.

Todo lo que hace el gobierno lo hace con los impuestos que pagamos todos los mexicanos. Antes de llegar a las manos de la hacienda pública y del Presidente, esos recursos se produjeron con el trabajo de los ciudadanos (de los que sí trabajamos), quienes lo entregamos al gobierno para hacer funcionar todo lo que es público, entre otras cosas la salud pública. Y si se lo hemos entregado al gobierno para que lo administre no desaparece el hecho de que es nuestro dinero, el dinero del pueblo trabajador mexicano. ¿Gratis?, ni en los alucinados sueños de López Obrador y sus cómplices, quienes realmente se creen eso de que le están dando alimento a sus mascotas y que estas todavía se lo deben agradecer.

¿Cuánto se va gastar en salud?, en el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) 2020, que impuso el Presidente López Obrador con la complicidad de los Diputados de Morena y sus aliados, a la Secretaría de Salud se le otorgaron 128 mil 826 millones de pesos, es decir, apenas un incremento de 3.6% respecto a 2019, que apenas cubriría la inflación registrada hasta la primera quincena de diciembre, que es de 3.1%, según la medición del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Además, en él se recortan algunos rubros: menos recursos para salud materna, prevención de VIH/sida, prevención y atención de sobrepeso y diabetes, se recorta también el 1.7% al Seguro Popular, el cual además desaparece para dar su lugar al Instituto de Salud para el Bienestar (Insabin), con la promesa del Presidente de que la atención médica y las medicinas serán gratuitas y universales.

Pero no, los casos en los que esto no sucede ya se han dado a conocer en diversos medios, para indignación de todos los mexicanos bien nacidos. Sin embargo, permítame amable lector hacerle ver que la angustia y desesperación que esto genera entre la población más pobre, solo estos la conocemos y comprendemos, los demás, los que nunca han tenido que acudir a un hospital público con un hijo o un anciano enfermo, o alguien con una enfermedad cuya atención médica es cara, sin contar con IMSS, ISSSTE o los regímenes de PEMEX o las fuerzas armadas, la zozobra e impotencia ante la imposibilidad de lograr atención médica para el ser querido no se las pueden siquiera imaginar; no se las deseo ni a mi peor enemigo. Algo se había remediado con el hoy eliminado Seguro Popular, pero se acabó. ¿Y qué opina usted de todos aquellos que murieron en la calle frente a un hospital que no les quiso atender por no estar afiliado y no tener para pagar la consulta?

Dan nauseas pensar en esto y ver como los maromeros de la 4T se vanaglorian de su “austeridad republicana”, aplauden hipócritas el supuesto “combate a la corrupción” y presumen el “ahorro” que es el subejercicio (no gastar el recurso en aquellos rubros a los que estaba destinado, por lo que se debe devolver a la Federación para que el Presidente lo gaste en otras cosas), como el mezquino caso del Secretario de Salud del Estado de Veracruz, Roberto Ramos Alor, quien se ufanó de que, gracias a la política de austeridad, fue posible ahorrar 600 millones de pesos, mientras que, debido a esa austeridad, más de 10 mil personas fueron afectados y murieron más de 40 por dengue hemorrágico, los pacientes con VIH padecen lo indecible, van ocho niños muertos de cáncer y otros mueren poco a poco, ante la impotencia y el dolor de sus padres.

¿Se acuerdan cómo hizo escándalo el entonces candidato López Obrador acerca del agua destilada que, según Miguel Ángel Yunes Linares, le daba el priista Javier Duarte a los niños veracruzanos enfermos de cáncer en vez quimioterapias?, pues eso resultó ser falso, Yunes guardó cauto silencio, pero Obrador no, y lo sigue usando como si fuera verdad para engañar a sus seguidores. Lo que sí resultó realidad fue el desabasto de esas quimioterapias y desde entonces con Duarte, Yunes, y ahora con el morenista Cuitláhuac y su Secretario de Salud, Ramos Alor, después de 4 años, el desabasto nunca se ha superado y los enfermos de cáncer recaen y mueren por la falta de medicamentos.

“… ¿qué sociedad somos, si la enfermera, si el médico, si el director del hospital, si cualquier ciudadano no toma la decisión de comprar el medicamento para que no pierda la vida la niña o el niño?”, declaró en agosto de 2019 el Presidente. Pero si fuera honesto se preguntaría: ¿qué Presidente tenemos si no es capaz de gastar el dinero destinado a la salud, para salvar la vida de los niños mexicanos y prefiere ahorrarlo en aras de una cuestionable “austeridad republicana” para poder comprar votos en el 2021?

El problema, pues, no es la falta de dinero, sino de voluntad y disposición del gobierno para gastarlo adecuadamente, salvaguardando la salud y la vida de los mexicanos. Pero eso es una característica que no es exclusiva de la 4T, sino también de todos los gobiernos anteriores que no han querido formar un verdadero sistema de salud pública universal e integral, que garantice la salud adecuada para todos los mexicanos y no solamente la de primer y segundo nivel, sino TODA y para todos, ricos y pobres.

Que eso es posible lo podemos vislumbrar en el mejor sistema de salud de todo el mundo: el de Cuba, sí, no necesitamos ir a los países nórdicos. Este título le es reconocido a Cuba por todos los organismos internacionales serios, y el hermano país caribeño lo hace gastando en salud, óigalo bien, amigo lector, menos de la mitad de lo que gasta México por habitante: Cuba gasta 431 dólares estadounidenses por persona en salud, mientras que los Estados Unidos gasta 8 mil 553; México gasta mil 30 dólares al año por persona (en 2020 gastará menos de mil 18). ¿Cómo hace Cuba para tener un sistema de salud superior al de EE UU, cuando este gasta 20 veces más por habitante? Pues porque esos 8 mil 553 dólares en EE UU se convierten casi totalmente en ganancias para las empresas privadas de salud y de producción de medicamentos, y no en verdadera salud para el pueblo, como en Cuba.

¿Puede México emular a Cuba? Sí. Pero solamente el día en que gobierne realmente el pueblo organizado y tenga la inteligencia y disposición para reorientar la recaudación fiscal, para tener más recursos sin castigar al pueblo trabajador. y el gasto social para ejercerlo en el verdadero bienestar del pueblo trabajador, así como el compromiso para reorganizar el sistema de salud, tal y como lo propone el Movimiento Antorchista en su proyecto alternativo de nación.

Ante estas evidencias, ¿cómo se ven los personeros de la cuatroté y su falsa, hipócrita y delincuente “austeridad”? Es criminal, lo que están haciendo Roberto Ramos Alor, Cuitláhuac García Jiménez, el mismo Andrés Manuel López Obrador y todos los lambiscones que defienden las medidas de la 4T no tiene nombre y las víctimas mortales ya no pueden hacer nada, pero no así los dolientes, que no lo van a olvidar y solo esperan una oportunidad para encontrar una satisfacción, eso se los aseguro. Y no los culpo.

*Javier Martínez Jaramillo, vocero estatal del Movimiento Antorchista de Campeche